Un hombre puede ser infiel casi sin darse cuenta

Pasa que de pronto un día sin que te lo plantees ni te des cuenta ya estás en la cama con otra. Un bombón de los que siempre habías soñado. Eres un hombre casado, con un horario de oficina. Tu vida es estable. Nunca imaginaste que terminarías siendo protagonista de una página destinada a las infidelidades

La mujer que se ha convertido en tu amante dice haber cortado con su pareja, por tanto el hombre problema eres tú. En cualquier caso ella ha aceptado seguir adelante. La circunstancia como os conocisteis ha sido de lo más rara. En una cola de supermercado. Luego os visteis en el mismo gimnasio. La comunicación surgió por una tontería.

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Tú eres un hombre casado y no dejas de pensar en esa otra mujer estando en casa. Quieres volver a verla pero al mismo tiempo esperas no volverla a ver. ¿Qué decirle? ¿Para qué hablarle? Ocupas el fin de semana pensando en ella. Y dado que tu mujer te hace cada vez menos caso, mejor, porque pasas desapercibido como una hormiga. Tu mujer y tú viven juntos bajo el mismo techo desde hace 20 años. Están casados. Pero en todo ese tiempo la relación ha tenido sus altibajos. Ha habido veces que la relación ha estado a punto de romperse. En 20 años es normal que algo así pase. Muchos de tus amigos ya ni siquiera están casados. La palabra divorcio se ha generalizado en casi todos.

Y en los que no, la palabra infidelidad ha sido reemplazada por la palabra pasármelo bien. Ellos saben como pero a ti no te había gustado. Tú estabas bien en tu salón viendo la tele con tu mujer. De verdad: estaba todo bien hasta que conociste esa mujer en el supermercado. Encantadora. Sensual. De esas que de preferencia uno no quisiera ver más en la vida para no sentirse tentado. O para no sentirse ridículo, y vas tú y luego la vuelves a ver en el gimnasio. Una tentación. Es en lo que se ha terminado por convertir ella. Te saluda. La saludas. Intercambias breves palabras, muy breves porque eres respetuoso y porque no te gustan demasiado los cambios hasta que de pronto un día es ella la que da el primer paso. Como era de esperarse fueron pretextos.

La rueda que cambiaste de su coche. El café y el cuadro que quería colgar en el pasillo de su apartamento. Terminaste en la cama con ella. Gozaste como hacía mucho que no habías gozado y por un momento quisiste no ser un hombre casado, el sentimiento de culpa te pasó por la cabeza pero no como para hacer un drama por lo que te había ocurrido. Ahora tienes dos mujeres: la oficial y la amante. Sientes que formas parte de un colectivo de hombres adultos que encuentran satisfacción en la variedad. Que no se resignan a vivir de manera monótona y aburrida. Que son enemigos del sofá. Pero no te has divorciado. Tú lo que eres es un hombre casado.

Fuente: Fuego de Vida opiniones

El sexo es y será siempre salud

El sexo es y será siempre salud. Es un beneficio en muchos sentidos. A veces tal vez no nos damos cuenta de la importancia que puede tener en nuestras vidas pero lo cierto es que el sexo es una fuente de vitalidad se mire por donde se mire.

el sexo es vida

Y es que las personas que tienen relaciones sexuales con frecuencia se enferman menos porque está comprobado que al tener sexo se fortalece nuestro sistema inmunológico. Es decir se fortalecen nuestras defensas y nuestro cuerpo queda más protegido contra los virus o gérmenes. Asimismo tener relaciones sexuales con cierta frecuencia también reduce nuestra presión arterial, así como también reduce la presión arterial sistólica es decir: el máximo valor de la tensión en momentos que nuestro corazón se contrae. El sexo aumenta la libido, el deseo, en el caso del sexo femenino genera lubricación en la vagina extra, se incrementa también el flujo sanguíneo y otorga una mayor elasticidad. Para los hombres tener sexo es fundamental dado que reduce las posibilidades de tener cáncer de próstata. El sexo ayuda a aumentar nuestra estima y nuestra felicidad y es un agente que fundamental capaz de aliviar el estrés. Y es que estar al lado de nuestra pareja es muy estimulante además de que nos relaja bastante, el sexo funciona también como reductor de ansiedad, todo aquello que esté asociado a abrazarnos, tocarnos y darnos besos nos hace sentir bien. Además mientras estamos teniendo una relación sexual se libera un químico en el cerebro que acelera todo lo que es el centro del placer.

Digan lo que digan el sexo es el mejor ejercicio. Mucho mejor que la bici, los patines, salir a correr o nadar. Y es que cuando practicamos solemos quemar 5 calorías por minuto, utilizamos varios músculos del cuerpo y aceleramos el ritmo de nuestro corazón. Y es curioso también que el sexo esté asociado al alivio de determinados dolores. Ya sean dolores de espalda, de cabeza o la artritis, todo se mejora debido al sexo. Por ello tal vez eso que se dice que el sexo es vida. En el caso de las mujeres el sexo mejora la vejiga ya que fortalece la pelvis. Los ataques del corazón en general se ven reducidos en la medida que se realice una buena práctica sexual. Y es que habrá quienes ya no lo practiquen o quienes lo dejen para el fin de semana, pero lo cierto es que el sexo nos ayuda, nos libera, nos hace sentir la vida.

Mantiene equilibrados los niveles de estrógeno y de testosterona. Y otra cosa muy importante, tener sexo dos veces por semana reducirá las posibilidades de morir de una enfermedad al corazón. Y es que aumenta nuestro ritmo cardíaco. Por ello tener en cuenta que si de lo que se trata es de tener una vida saludable no olvidar que el sexo puede ser un buen aliado. Nuestra pareja también lo debe saber. Y como en todo, en casos de sexo, lo importante siempre será ponerse manos a la obra. Cuanto antes mejor.

Relaciones abiertas en Internet: todo lo que debes saber

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La cuestión es muy clara. La pareja está en crisis. Las opciones de ligoteo abundan por todas partes y eso es algo que se ve todos los días. Plataformas de citas online y aplicaciones para conocer gente que se multiplican a lo que se suma la oferta en los diversos mundos del sexo. Las formas de satisfacción sexual están a la orden del día. Las aventuras amorosas, los tríos, el intercambio de parejas y el intercambio de sexos. Es como si el tema de la identidad sexual empezara a cuestionarse desde el ruido pero también desde el silencio. La pareja tal como la conocemos es algo que todo el mundo busca en sus diversos aspectos. Hay para todos los gustos, al menos eso es lo que parece. En medio de toda esa especie de témpano avasallador hay lugar para las relaciones abiertas. Aquellas que no se quieren involucrar. Para qué. No. Nada serio. Estamos saliendo. Es una relación abierta que a veces está bien pero por un tiempo quizá. Depende de cada uno, es cierto, depende.

Lo que no vendrá bien a nadie es dar con alguien que te lo proponga desde el principio y tú no quieras. Si te gusta una chavala y os besáis y de paso os acostáis. Todo bien. Todo limpio. Todo sano. Pero te enamoraste. No se lo dices. Te lo cuentas a ti porque venías enamorándote de ella cada segundo mientras la veías en clase. Ella no quiere saber nada sobre la seriedad en la pareja. A ella solo le interesa pasárselo bien. Y se lo ha pasado bien contigo en la cama. Lo normal sería que dejaras que la cosa siguiera ahí. Chavales como tú que se ven en ese trance optan por no seguir y menos cuando ella propone una relación abierta. Chavales como tu digo, hay otros que sí entran al juego. Se suben al barco a morder su parte del pastel aunque saben que a la orilla no llegarán porque barcos así vuelcan.

Pero como no es la primera vez que les pasa no pasa nada. Lo que quiero decir que las relaciones abiertas no son en ningún caso para personas que tengan principios sentimentales en torno al amor. Gente que crea en la relación de pareja como algo estable. Gente que busque estabilidad en diversos sentidos patina en una relación abierta. Las relaciones abiertas están bien para gente que está acostumbrada tal vez a un estilo de vida en el que cualquier cosa puede ocurrir. No es para el típico obsesivo del amor. O para la mujer que dice te voy a querer para toda la vida.

Esa gente sufre con una relación abierta. Y de lo que se trata en una relación es de pasárselo bien. No de sufrir. Además quien sabe por cuánto tiempo. Así que lo mejor será que si alguno se está planteando una relación abierta lo haga con naturalidad. Aquí no se trata de conquistar para toda la vida a nadie. Es algo que quizá sea solamente por un tiempo. Tomárselo mejor como una buena experiencia para fortalecer los sentimientos. Para entender que todos somos libres y que necesitamos nuestro tiempo.